El horror vuelve a emerger desde las profundidades
Una pesadilla que evolucionó
The Sinking City 2 marca el regreso de Frogwares al universo inspirado en el imaginario lovecraftiano, pero esta vez con una propuesta mucho más decidida a abrazar el survival horror. Si el primer juego apostaba con fuerza por la investigación, la exploración y una estructura más cercana a una aventura detectivesca, esta secuela cambia considerablemente el rumbo para ofrecer una experiencia más directa, opresiva y centrada en la supervivencia.
La ciudad vuelve a convertirse en un escenario enfermo, oscuro y peligroso, donde cada rincón parece esconder una nueva amenaza. The Sinking City 2 entiende perfectamente que el terror no necesita depender únicamente de los sustos fáciles: la atmósfera, la sensación de vulnerabilidad y el constante peligro son algunos de sus mejores recursos.

El gran triunfo: convertirse en un survival horror de verdad
Uno de los mayores aciertos de esta secuela es la forma en que Frogwares logró transformar la fórmula en un auténtico survival horror. La administración de recursos, los enfrentamientos contra criaturas y la exploración de escenarios hostiles generan una tensión constante que recuerda a los grandes exponentes modernos del género.
La sensación de no tener siempre todo bajo control funciona especialmente bien. Las criaturas son peligrosas, los recursos deben utilizarse con inteligencia y avanzar por determinados escenarios puede convertirse en una auténtica lucha por sobrevivir.
The Sinking City 2 consigue encontrar una identidad propia dentro del género. No intenta simplemente copiar a otros survival horror, sino que utiliza su particular universo de horror cósmico para construir situaciones inquietantes y escenarios cargados de misterio.

Una ciudad consumida por el horror
El apartado artístico vuelve a ser uno de los puntos fuertes de la franquicia. La ciudad y sus escenarios transmiten una sensación permanente de decadencia, aislamiento y peligro. La influencia de los relatos de horror cósmico se encuentra presente en cada zona, en las criaturas y en la forma en que el mundo parece haberse convertido en algo completamente ajeno a la humanidad.
Explorar estos lugares tiene una recompensa constante desde el punto de vista atmosférico. Frogwares logra crear una ambientación que invita a seguir adelante incluso cuando sabemos que, probablemente, detrás de la próxima puerta nos espere algo que no queremos encontrar.
El esfuerzo de Frogwares merece un reconocimiento especial
Hay algo que resulta imposible ignorar al hablar de The Sinking City 2: el enorme mérito de Frogwares como estudio ucraniano. El equipo tuvo que atravesar momentos extremadamente difíciles debido a la guerra en Ucrania y, aun así, logró continuar trabajando y llevar este proyecto hasta su finalización.
Por eso se agradece especialmente que, después de haber pasado las mil y una, el estudio haya conseguido terminar el juego y convertirlo en semejante survival horror. Más allá de cualquier aspecto técnico o jugable que pueda discutirse, existe un enorme esfuerzo detrás de esta producción. The Sinking City 2 representa también la perseverancia de un equipo que continuó creando videojuegos en circunstancias que difícilmente pueden considerarse normales.
Ese contexto hace que el resultado tenga todavía más valor. Frogwares no solamente consiguió lanzar una secuela, sino que además dio un paso adelante respecto a la propuesta de la primera entrega.

El principal problema: enemigos demasiado repetitivos
Sin embargo, The Sinking City 2 no está libre de problemas. Su principal punto negativo está relacionado con la variedad de enemigos. Aunque las criaturas cumplen correctamente su función y algunas resultan realmente inquietantes, con el paso de las horas la repetición comienza a hacerse demasiado evidente.
Encontrarse constantemente con tipos similares de enemigos termina afectando un poco la sorpresa y la tensión de los combates. En un universo con tantas posibilidades como el horror cósmico, habría sido interesante contar con una mayor variedad de criaturas y situaciones para mantener la sensación de descubrimiento durante toda la aventura.
No es un problema que arruine la experiencia, pero sí uno de esos detalles que impiden que el juego alcance un nivel todavía superior.
Conclusión
The Sinking City 2 es una evolución interesante y, sobre todo, mucho más sólida de la propuesta original. Frogwares decidió llevar la franquicia hacia el terreno del survival horror y el resultado es convincente. La atmósfera, la exploración, la tensión y el universo lovecraftiano funcionan muy bien y consiguen construir una aventura oscura y absorbente.
También es imposible no reconocer el enorme mérito del estudio ucraniano. Después de atravesar circunstancias extremadamente difíciles debido a la guerra, Frogwares logró completar el proyecto y entregar un survival horror que demuestra ambición y personalidad.
Los enemigos repetitivos evitan que la experiencia sea todavía mejor, pero no alcanzan a empañar una secuela que logra mejorar su identidad y ofrecer una aventura especialmente recomendable para los fanáticos del terror y el horror cósmico.

The Sinking City 2 demuestra que Frogwares sigue teniendo mucho que aportar a este universo y que, incluso en las circunstancias más difíciles, la creatividad puede sobrevivir.
PUNTUACIÓN: 8/10
Lo mejor: Su atmósfera, la transformación de la saga en un auténtico survival horror y el enorme mérito de Frogwares al completar el proyecto en medio de circunstancias extremadamente difíciles.
Lo peor: La variedad de enemigos podría ser mucho mayor, ya que algunos enfrentamientos terminan sintiéndose repetitivos.
Redacción: Joel Aguilozi
Agradecemos a los desarrolladores por brindarnos una copia para hacer esta reseña

