Por Joel Aguilozi – Tiempo Gamer
Género: Fútbol arcade / acción deportiva | Desarrollador: TAMSOFT CORPORATION | Publicador: Bandai Namco Entertainment | Plataformas: PlayStation 5, Xbox Series X|S, Nintendo Switch y PC (Steam)
Oliver y Benji vuelven a convertir el fútbol en una batalla épica
Hay partidos de fútbol que se ganan con una buena estrategia, otros que se definen por una genialidad individual y después están los de Captain Tsubasa, donde un remate puede convertirse en una batalla de voluntades, el arquero parece una muralla y la pelota desafía cualquier ley de la física. Captain Tsubasa 2: World Fighters entiende perfectamente esa identidad y construye su propuesta alrededor de ella. Después de varias horas en la cancha, queda claro que no estamos ante un simulador tradicional, sino frente a una adaptación que quiere hacernos sentir dentro de uno de los partidos más intensos del anime.
La secuela amplía la escala de la experiencia con más personajes, selecciones y técnicas especiales. La fórmula sigue siendo reconocible para quienes jugaron Rise of New Champions, pero el nuevo sistema de enfrentamientos entre atacantes y arqueros busca darle más peso a los momentos decisivos. El resultado es un juego capaz de provocar entusiasmo cuando una jugada sale como esperamos, aunque también puede caer en la repetición cuando los partidos se convierten en una sucesión de los mismos recursos.

Una campaña mundialista con sabor a anime
La historia acompaña a Tsubasa Ozora y a la selección japonesa en su recorrido hacia el Campeonato Mundial Juvenil, con enfrentamientos ante rivales de distintas partes del mundo. La narrativa funciona como el hilo conductor de la campaña: presenta adversarios, alimenta rivalidades y prepara el terreno para los partidos importantes. No busca sorprender con una trama compleja, sino recuperar esa mezcla de amistad, superación y dramatismo que convirtió a Oliver y Benji en una serie tan recordada.
Uno de los atractivos es la posibilidad de crear un personaje propio e incorporarlo a la aventura. Ese componente ayuda a que el jugador no sea solamente un espectador de las hazañas de Tsubasa, sino que pueda imaginarse como parte del equipo. Los seguidores de la serie disfrutarán especialmente los reencuentros con personajes conocidos y las referencias a su universo. Para quienes llegan sin ese vínculo emocional, algunas escenas pueden resultar exageradas, pero esa teatralidad forma parte de la identidad de la licencia.

Super Action Football: la pelota es solo el comienzo
El sistema de juego combina desplazamiento, pases, regates, entradas y remates con habilidades especiales que convierten las jugadas en pequeños espectáculos. La clave está en leer la situación, administrar los recursos disponibles y elegir el momento correcto para intentar superar al rival. Las técnicas no son un simple adorno visual: forman parte del lenguaje central del juego y definen cómo se construyen los ataques.
La novedad más llamativa está en los duelos entre el rematador y el arquero. Cuando se presenta la oportunidad de disparar, el encuentro puede transformarse en un enfrentamiento directo de habilidades, en el que el atacante intenta superar la defensa y el guardameta responde con sus propios recursos. Es en esos instantes cuando World Fighters captura mejor la esencia del anime: cada remate tiene peso, cada atajada puede cambiar el ánimo del partido y un gol se siente como la culminación de una secuencia dramática.
El problema aparece cuando esa mecánica deja de sorprender. En determinados partidos, la mejor estrategia puede terminar siendo insistir con los recursos más eficaces hasta encontrar una oportunidad favorable. Si bien el juego ofrece decisiones y herramientas para variar el enfoque, no siempre consigue que cada encuentro tenga una identidad mecánica propia. El espectáculo funciona, pero la repetición puede desgastarlo.

Más arcade que simulador
Conviene dejar algo claro: World Fighters no pretende competir con EA Sports FC ni ofrecer una recreación realista del fútbol. Su propuesta se acerca más a un juego de acción basado en el deporte, donde los jugadores funcionan casi como combatientes con estilos particulares. La satisfacción surge de preparar una técnica, superar la defensa y ver cómo se desarrolla una animación espectacular, no de construir una jugada realista con movimientos sin balón y circulación precisa.
Esa decisión de diseño tiene ventajas y límites. La accesibilidad permite entrar rápidamente en el ritmo de los partidos, pero quienes busquen una simulación táctica profunda pueden echar en falta más variedad en la construcción de jugadas y una respuesta más consistente de los compañeros controlados por la inteligencia artificial. La dificultad también puede sentirse desigual en ciertos enfrentamientos, especialmente cuando el rival obliga a repetir una estrategia hasta dar con la combinación correcta.
Una presentación que respeta la obra original
Visualmente, el juego apuesta por personajes estilizados, efectos exagerados y encuadres dramáticos. Las técnicas especiales son las grandes protagonistas: la cámara, los efectos y las animaciones buscan transmitir la fuerza imposible de los disparos y la tensión de las atajadas. Más que perseguir el realismo, el apartado gráfico intenta reproducir la energía del anime y convertir cada momento importante en una escena memorable.
La banda sonora y los efectos de sonido acompañan el ritmo de los encuentros, reforzando la sensación de que cada partido es una final. Sin embargo, la repetición de animaciones puede quitarles impacto a medida que avanzamos. Es una cuestión de equilibrio: los primeros remates especiales impresionan, pero el juego necesita mantener la sorpresa para que el espectáculo no se convierta en rutina.

Contenido y ganas de seguir jugando
La amplitud del plantel y la presencia de múltiples selecciones invitan a probar diferentes combinaciones y descubrir qué personajes se adaptan mejor a nuestro estilo. La campaña ofrece un recorrido claro para progresar, mientras que las opciones de enfrentamiento permiten extender la experiencia más allá de la historia. Para los fans, buena parte del atractivo está en reunir a sus favoritos y verlos compartir cancha.
Aun así, la cantidad de personajes no siempre se traduce en una variedad equivalente de situaciones. El núcleo jugable sigue girando alrededor de los mismos principios: construir una oportunidad, superar al defensor y resolver el duelo con el arquero. Quienes disfruten dominar las mecánicas tendrán motivos para seguir jugando; quienes se cansen rápido de ese ciclo pueden encontrar que la experiencia se vuelve previsible.
Veredicto: un gol para los nostálgicos, con algunas repeticiones
Captain Tsubasa 2: World Fighters es una secuela que sabe qué quiere ser. Su mayor fortaleza es trasladar al videojuego la fantasía de Oliver y Benji: un fútbol desmesurado, emocional y lleno de técnicas imposibles. La campaña mundialista, la variedad de personajes y los duelos entre atacantes y arqueros aportan espectáculo y hacen que los momentos decisivos tengan personalidad.
No todo sale tan bien. La repetición de ciertas acciones, una profundidad táctica limitada y algunos altibajos en el ritmo impiden que la propuesta mantenga la misma intensidad durante toda la experiencia. Pero cuando el juego combina una buena lectura del partido con una técnica especial en el momento justo, recuerda por qué esta franquicia sigue teniendo un lugar especial entre los videojuegos deportivos basados en anime.

Para los seguidores de la serie, World Fighters es una invitación a volver a la cancha y vivir otra aventura con Tsubasa y compañía. Para quienes buscan un simulador futbolístico, en cambio, la propuesta puede quedarse corta. No juega a ser el fútbol real: juega a ser Captain Tsubasa, y en sus mejores momentos lo consigue.
Puntaje: 7,5/10
Redacción: Joel Aguilozi
Agradecemos a Bandai Namco LATAM por la copia cedida en PC para hacer esta reseña para todos nuestros lectores

